29/4/12

Magred. Francisco Brines.


Bajo el cielo, de pronto, el oasis perenne.
Eran las tierras rojas, y el río, lenta sierpe.
¡Qué fresco el palmeral con los olivos verdes!
Volaban las palomas en bandadas clementes.
Habían florecido los rosales silvestres.
Dispersos, tres muchachos con túnicas celestes.